ADIOS,
A OCUMARE
Vals Angel M. Landaeta
Si por
cruel imposición abandono tu valle
temo que mi corazón por la pena estalle,
y si por sino infeliz nunca más volveré,
ay, Ocumare, ay de mi, no se por qué me fui
ni cuando volveré.
El Tuy
es muy dichoso en su correr,
pues no te abandona aunque se va
cuando felizmente en su vagar
cruza de las vegas hacia el mar.
Envidia
me causa en mi dolor
al ver el frescor de su vergel
y besa tus plantas siempre fiel
sin decirte nunca adiós.
|